La importancia de los distintos aparatos sanitarios en el diseño del cuarto de baño es crucial a la hora de disfrutar de un buen uso. La eficiencia, el diseño, la comodidad y la optimización del espacio disponible pueden ser aspectos relevantes para conseguir ese cuarto de baño ideal con el que siempre hemos soñado. Además, los sanitarios dejan de tener ese carácter únicamente fisiológico, y comienza a ser elementos fundamentales de diseño y decoración.
La importancia del cuarto de baño dentro de una vivienda es una tendencia en aumento, si bien es cierto que la mejora del servicio se soluciona frecuentemente con la duplicación completa de los equipos sanitarios. Pero ésta es una solución cara y que, por falta de espacio, conduce a proyectar piezas oscuras muy pequeñas.
«Los hábitos relativos a la higiene son de los que más han cambiado con el paso del tiempo».
Si tenemos en cuenta factores como que: un solo retrete puede dar servicio aceptable en la mayoría de las viviendas; actualmente la ducha y el lavabo son los aparatos que tienen más demanda de uso; y el cuidado y culto al cuerpo son una preocupación muy asentada en nuestra sociedad, se puede llegar a la conclusión de que posiblemente, un planteamiento más razonable sería la distribución de los aparatos sanitarios en espacios diferentes en vez de realizar una duplicación sistemática de espacios con equipos sanitarios completos.
La división más razonable del equipo sanitario es la que consiste en la separación, por un lado, del equipo destinado a funciones evacuatorias, compuesto básicamente por un water acompañado de un lavabo, y por otro, del equipo destinado al aseo y cuidado del cuerpo, compuesto por el lavabo, y la ducha o la bañera.
El cuarto de baño requiere un equipamiento personalizado
El bidet es un aparato que no se utiliza en muchos países de nuestro ámbito cultural o bien tiene un uso muy limitado. En cambio, en España está presente en prácticamente todos los cuartos de baño de las viviendas que se construyen actualmente, incluso en los más sencillos. En definitiva, es necesario poner en duda el criterio de equipar sistemáticamente todas las viviendas con bidé. En cuanto a las características del cuarto de baño, es oportuno indicar que, debido al establecimiento de las prácticas relacionadas con el culto del cuerpo, es razonable que haya partidarios de que deje de ser una pieza pequeña y oscura para pasar a ser una pieza más espaciosa y alegre, con unas condiciones de habitabilidad parecidas a las de las habitaciones.
Así como el retrete ha de incluirse forzosamente en un espacio cerrado y estrictamente sanitario, el equipo de cuidado exterior del cuerpo puede descentralizarse e integrarse en las habitaciones. De hecho ésta es una solución muy antigua, que consistía en la dotación de una jarra y una jofaina a cada habitación y que luego se concretó con la incorporación de un lavabo con agua corriente. Hoy día este planteamiento vuelve a ser plenamente válido. No existe ninguna dificultad técnica. La única diferencia actualmente sería completar el equipo sanitario individual con una ducha, e incluso, con una ducha compartida por dos habitaciones.



