Continuamos adentrándonos en el libro «El cuarto de baño en la vivienda urbana», esta vez a través del prólogo de Carlos Fisas.
La concepción del espacio baño es algo que puede tener diferentes matices en función del contexto social o histórico y repasar su historia nos ayuda a tener una visión global más allá de la concepción pragmática que el baño ha asumido en la actualidad. Os dejamos un interesante fragmento del autor para sumergirnos en el contexto de los baños públicos de la época medieval.
«Hoy en día unimos la idea del baño con la higiene y el aseo, pero no siempre ha sido así, pues durante siglos el baño ha sido objeto de diversión y usado como medicina en casos graves. Así, por ejemplo, en el s. XVII se instaló en Madrid una casa de baños abierta a todo el mundo, con la única condición de que se presentase la receta médica que certificase la necesidad perentoria del baño para curar la enfermedad.
En cada gran ciudad existían, además de un burdel público, varias casas de tolerancia, y entre estos establecimientos destacaban los baños que presentaban una finalidad ambigua. Algunos de estos baños contaban con reglamentos que prohibían la entrada a las prostitutas y marcaban unas horas determinadas para el baño de hombres y mujeres, pero no siempre se aplicaba este reglamento.» … » Los baños no sólo servían para lavarse sino que eran lugar de citas y banquetes. Las piscinas, o en su caso las tinas, eran ocupadas indistintamente por hombres y mujeres que se hacían servir manjares al son de músicos alquilados para el caso.» … » Se puede apreciar que los baños tenían poca profundidad y no permitían proezas natatorias; en cambio los usuarios podían sentarse cómodamente quedando con el agua hasta el ombligo, y ello no sólo en la Edad Media sino también en las termas romanas.
La promiscuidad en los baños dio lugar a múltiples censuras, y así por ejemplo el rey de Castilla Alfonso VI prohibió y mandó destruir los establecimientos balnearios. En el s. XVI Fray Luis Escobar afirma que, si bien los baños eran útiles, no todo era tolerable; así dice:
Mas también hay grandes males
que del mucho uso resulta,
que en los que en ellos se juntan
hacen pecados mortales.
Que se dicen lujuriosos,
delicados y viciosos
con achaque de salud,
quedan flacos, sin virtud,
cobardes y temerosos.
Pues si bien es concedido
entrara por necesidad,
siendo por vicio y maldad
a todos es prohibido.
Y con mujeres extrañas
y peligrosas campañas
y aun el hijo con su padre
y mucho más con su madre
que son muy torpes hazañas.
Carlos Fisas, HISTORIADOR.
Presentación del libro “El cuarto de baño en la vivienda urbana”
de Justo gracía Navarro y Eduardo de la Peña Pareja
Imagen de portada: Escena en una casa de baños. Miniatura del s. XV


